La Corporación Mundial de la Mujer ha evolucionado de la oferta de microcrédito, como única solución financiera a la pobreza, a una implementación más personalizada de sus proyectos, donde el conocimiento del cliente/beneficiario se hace mayor, y más tangible, por la misma naturaleza de la actividad.
Lo anterior implica un apoyo equilibrado entre capital, formación integral, capacitación, acompañamiento y seguimiento al microempresario, hasta el punto en el que el beneficiario, no solamente crezca como persona y como empresario.